Herradura
Pieza metálica clavada en la cara inferior del casco del caballo para protegerlo del desgaste y el terreno. Es aplicada por el herrador cada 6-8 semanas y resulta imprescindible en caballos de trabajo y competición.
También conocido como: horseshoe, shoe, zapato (coloquial), clavo (erróneo pero usado popularmente)
La herradura es una lámina curva, generalmente de hierro forjado o aluminio, que se fija con clavos a la muralla del casco del caballo. Su función principal es proteger el tejido córneo del desgaste excesivo producido por el contacto con suelos duros, pavimento o terrenos abrasivos, y distribuir correctamente el peso del animal durante el movimiento.
Materiales y tipos
- Hierro forjado: el más utilizado por su durabilidad y coste moderado. Ideal para trabajo diario y terrenos variados.
- Aluminio: más ligero (hasta un 50% menos de peso), muy empleado en caballos de competición de alta velocidad o salto.
- Caucho y plástico: opciones ortopédicas o de rehabilitación, usadas bajo prescripción del veterinario o herrador.
- Herradura con cámara de aire o relleno: para caballos con sensibilidad podal o laminitis crónica.
Medidas y tallas
Las herraduras se numeran del 000 al 6, correspondiendo las tallas pequeñas a ponis y las grandes a razas pesadas como el Frisón o el Percherón. Una herradura estándar para un caballo de silla de tamaño medio (talla 2-3) pesa entre 200 y 350 gramos. El herrador ajusta y da forma a la herradura en caliente o en frío según cada casco.
Frecuencia de herraje
La regla general es renovar las herraduras cada 6 a 8 semanas, independientemente del desgaste visible, ya que el casco sigue creciendo y puede provocar desequilibrios en la bípeda. En potros en crecimiento o caballos con problemas podales, el herrador puede recomendar revisiones cada 4-5 semanas.
Errores comunes y señales de alerta
- Herradura floja o con clavos salientes: riesgo de enganchado y lesión en tendones.
- Herradura demasiado pequeña: provoca presión sobre la ranilla y puede derivar en encastillamiento.
- Sobrecarga de clavos en la tapa: debilita la muralla y favorece las cuarteaduras.
- Ignorar el equilibrio del casco: un desequilibrio mediolateral no corregido aumenta el estrés articular.
No todos los caballos necesitan herradura; los que trabajan exclusivamente en terrenos blandos o tienen cascos de excelente calidad pueden mantenerse descalzos con revisiones periódicas del herrador.
Preguntas frecuentes sobre Herradura
¿Cada cuánto tiempo hay que herrar a un caballo?
Cada 6-8 semanas, aunque depende del uso, el terreno y el crecimiento individual del casco.
¿Pueden los caballos estar sin herraduras?
Sí, si trabajan en terrenos blandos y tienen cascos sanos. Se llama 'barefoot' y requiere adaptación progresiva.
¿Qué pasa si se cae una herradura?
Hay que retirar al caballo del trabajo y contactar al herrador urgentemente para evitar desgaste o lesión del casco.